La Iglesia de las Luces: El Ruiseñor perdido

lunes, 29 de marzo de 2010



El mundo Occidental (con esto, designando el mundo de herencia cultural judío-cristiano) vive, ya hace siglos, una terrible crisis de sentido. Se defiende como principios casi "dogmáticos" conceptos como el de "Liberalismo", "Racionalismo" y, como no podría dejar de ser, “Democracia”.
El Liberalismo tiene resultado, como es inevitable, en un beco sin salida de individualismo desestructurado. El Racionalismo, o sea, la creencia ciega en el poder infinito de la Razón, es, de hecho, un concepto ciego y cierra los ojos a aquellos que en él perseveran. La Democracia? La Democracia no puede dejar nunca de ser enemiga de la jerarquización de la Existencia.
La estructuración de la realidad en una jerarquía de seres que van buscar su base en un Principio, no puede dejar de ser incompatible con la Democracia. Así, como podemos ver, el Liberalismo, el Racionalismo y la Democracia son incompatibles con la Tradición (en el mejor sentido de E. Burke). La falta de Principios en la estructuración de las sociedades, que se viene afirmando desde el final de la Edad Media, llevó a la triste realidad de una población minada por el analfabetismo cultural y espiritual. Esto no constituye novedad, pero sirve, a los propósitos de organizaciones inescrupulosas. Pero más que estas organizaciones y movimientos subversivos, otros ganan con esta "crisis": las grandes empresas y la banca (mediante la estimulación del impulso consumista de los ciudadanos y la entronización de la omnipotente institución del crédito bancario), y regla general, todos los que son corruptos. Navegamos en el grande mar del materialismo, cuyo caudal es aumentado por el tráfico de armas y de estupefacientes. A la población poco más le resta que "flotar" en este mar que está prestes a desaguar en un océano poco prometedor. Sin hacer gala al pesimismo excesivo, prosigamos con una análisis de la situación espiritual... la simple práctica de un culto religioso, sea católico, judío o islámico, dejó de interesar a la mayoría de los occidentales de hoy. Tales cultos contienen un significado que el espíritu moderno, lavado con el detergente de la "ciencia" y con el suavizante de la "razón", ya no es capaz de captar.
Se vive, descarada y asumidamente, en la mayor ignorancia espiritual, tradicional y simbólica de los últimos cien años!

Opongo el recuerdo lejano y olvidado de una Iglesia de Luces con los Cardenales Egidio Viterbo, Nicolau de Cusa, Bessarion, a la Iglesia burocratizada, acorralada y fossilizada que la sucedió. La única apología que pretendo con este artículo es la apología del máximo criterio y de la máxima información, porque, sin adherir al fundamentalismo deshumanizante y con riesgo de la lectura mezquina, hace falta Valor para confrontar la actualidad, donde se cambia de Ética como se cambia de camisa, abogo por el regreso de los Paladines del Honor, de la Verdad y de la Justicia! Que el Bien, en su infinito concepto atraiga como debe ser, los caza fantasmas de plantón, pues no hay mayor misterio que éste.



El mito del Ruiseñor simboliza el silencio de una época de violencia y de lenguas arrancadas que marcó el fin de la Academia Romana, cuyas actividades y existencia se remontaban a Silvestre II.
En Roma, a 1468, se había enterrado la Verdad.
Vayamos a los hechos…
La obra La Tempestad de Shakespeare denuncia en primer plano la persecución y derribo del Ruiseñor ilustrado, simbolizado en la figura del noble Próspero, modelo ficticio del cardenal Prospero Colonna, sobrino de Martin V, el primer humanista que abogó por la conciliación de las Iglesias romana y griega. Amaba los libros, como Fausto. Había reunido a su alrededor, en Roma y en Zagarolo, a los más doctos hombres de su tiempo. Y su tiempo era el de Nicolás V, una de las personas más sabias de la Iglesia, desde sus inicios. También Enea Silvio Piccolomini, el futuro Pío II; los cardenales Bessarion, Nicolás de Cusa y Gonzaga; el platónico Gemistos Plethon, el latinista Perrotto; el architecto Alberti y el filósofo Lorenzo Valla. El objetivo de los esfuerzos aunados de estos hombres era la recuperación del saber de los Antiguos: proceder al estudio comparado de las tradiciones religiosas de todos los tiempos y todos los pueblos para reconquistar el conocimiento teologal que había constituido el patrimonio de las altas castas sacerdotales egipcias y caldeas. Necesitaban retornar hasta las mismas fuentes de toda revelación religiosa; sólo la comparación de textos y tradiciones podía llevarles a un enfoque válido del problema metafísico. El problema que nadie puede afrontar sin haberse decidido antes a aceptar los datos objetivos. La astronomía, las matemáticas, la cábala, la astrología y la alquimia, la medicina y la historia natural eran, para ellos, tanto como la dialéctica y la lógica – ramas del saber que debían cultivar. La mejor forma de abordar el problema metafísico es, por lo tanto, observar el mundo físico, ampliar al cosmos el campo de observación.

El año de la desaparición de la Academia Romana y del colegio de Abreviadores como asociación de pensadores libres, se celebró en Camaldoli, en 1468, un congreso destinado a restablecer el rumbo de las investigaciones humanísticas de la antigua academia por la actual academia florentina de Cosme el Viejo. La convergencia de la tradición cristiana de los trovadores y poetas del Dolce Stil Nuovo y la tradición bizantina impregnada de milenios de misticismo asiático, con la antigüedad platónica, resultó más que evidente en este congreso. Pero, cómo y cuándo a partir de 1464 se les arrancó la lengua paulatinamente a estos humanistas, tal cual el Ruiseñor de la leyenda? Quién, desde entonces, se acuerda del pontificado de Nicolás V?
Partidario de la separación de los poderes civil y religioso, posición compartida con otros poderosos miembros de la Curia, se enfrentaban a otra facción menos poderosa pero mucho más ambiciosa y inescrupulosa: la facción partidaria del poder temporal, según la cual, el Papa-Faraón debía ejercer todos los poderes, espiritual, temporal y cultural. El cerebro de esa facción era el cardenal Rodrigo Lenzol Borgia. El advenimiento de Pablo II, en 1464 señaló el triunfo del poder temporal y la muerte de la Iglesia de las Luces, perseguida, torturada, asesinada y maniatada. La historia del terror ejercido contra los investigadores y pensadores de Italia todavía no se ha escrito. Rodrigo entendía la ciencia como más un instrumento de poder, que por supuesto, tenía que estar sometido a la autoridad temporal. Se hizo instruir por marranos y se ganó una injusta reputación de humanista. Con él, el poder temporal quedó transformado de militar y feudal que era, a ser también económico. Durante los 36 años en que fue vicecanciller de la Iglesia y los once de su papado, el Vaticano empezó a convertirse en lo que, poco a poco, ha llegado a ser: una potencia capitalista de importancia mundial. Con una avidez devoradora se dedicó a exterminar sistemáticamente la aristocracia italiana con los últimos representantes de la época dorada de la ciencia: Lorenzo de Médicis, Angelo Poliziano y Pico della Mirandola.
En total, las academias pontifícias destinadas al libre estudio de tradiciones comparadas fueron: la de abreviadores, la bessaroniana, las dos romanas, e las laicas Academia Princeps al frente de Pomponio Leto, y las dos florentinas con Marsilio Ficino y Pico della Mirandola.
El carácter represor y ambiguo del que se acusa nuestra institución más occidental, como vemos, no es del todo cierto. Pero esta guerra ocurre en todos los rincones de nuestra civilización y en todos los campos del saber humano, desde todas las épocas, pasadas y presentes. La Luz y las Tinieblas existen, y necesitan mentes esclarecidas para disiparlas.



Para saber más: Princesa Emanuela Kretzulesco-Quaranta, Los Jardines del Sueño, Ed. Siruela.







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Los 3 poderes

"...Amor, Memoria, Mathesis. Estos tres. Y el más grande de todos es el Amor. Por medio de la Mathesis, reducir la infinidad a categorías naturales de sentido y de orden, y crear sellos que son las almas secretas de sus complejidades. Por medio de la Memoria albergar en nuestro interior esos sellos y abrirlos a voluntad, recorrer el mundo de nuestro interior en cualquier dirección, combinar y volver a combinar la materia que la constituye y hacer con ella cosas nuevas nunca vistas hasta entonces. Y por medio del Amor, dirigir el alma hacia los mundos conquistándolos al tiempo que nos sometemos a ellos, ahogarse en la infinitud sin ahogarse:
el Amor necio y astuto, el Amor paciente y obstinado, el Amor dulce y fiero."

Giordano Bruno.

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